Economía circular resiliente, futuro sustentable y sostenible

Economía circular resiliente, futuro sustentable y sostenible

Por Dr. Amín Cruz

“Si la civilización quiere sobrevivir, debe vivir del interés de la naturaleza, no del capital”. Ronald Wright.

La urbanización, junto con una clase media en crecimiento, ha aumentado la demanda de bienes de consumo, en el siglo XX, excavamos, cortamos, perforamos o cosechamos 34 veces más materiales de construcción, 27 veces más minerales, 12 veces más combustibles fósiles y 3,6 veces más biomasa que en los años anteriores.

En los últimos tiempos hemos estado escuchando mucho la necesidad de movernos hacia una economía circular como modelo para reducir los desperdicios, explotar más racionalmente los recursos y cuidar nuestro medio ambiente.

El actual modelo económico lineal basado en “tomar-hacer-desechar” es despilfarrador, extractivista y responsable en gran medida del cambio climático y el agotamiento de los recursos, en este sentido, si queremos alcanzar los Objetivos de Desarrollo Sostenible y los compromisos de emisiones de gases de efecto invernadero bajo el Acuerdo de París, debemos que adoptar un nuevo modelo económico.

La economía circular plantea un enfoque completamente distinto que permite estimular el crecimiento económico y generar empleo sin comprometer al medio ambiente, posicionándose como piedra angular para una recuperación económica resiliente y con bajas emisiones de carbono, tras la pandemia de COVID-19.

La economía circular se basa en 3 principios o eje clave:

Preservar y mejorar el capital natural, controlando existencias finitas y equilibrando los flujos de recursos renovables.
Optimizar el uso de los recursos, rotando productos, componentes y materiales con la máxima utilidad en todo momento, tanto en los ciclos técnicos como en los biológicos.
Fomentar la eficacia del sistema, revelando y eliminando externalidades negativas.
La transición hacia un modelo económico más circular está completamente alineada con la Agenda 2030 de las Naciones Unidas, de hecho, la economía circular es una palanca clave para alcanzar los siguientes Objetivos de Desarrollo Sostenible de la ONU:

ODS 7 – Energía asequible y no contaminante: Las 2 principales metas que se buscan con el establecimiento de este ODS son las siguientes:

Aumentar considerablemente la proporción de energías renovables en el conjunto de fuentes energéticas.
Duplicar la tasa mundial de mejora de la eficiencia energética.

La transición a un modelo económico circular ayudará a alcanzar las metas del ODS 7, ya que los contaminantes combustibles fósiles serán sustituidos en la producción energética por nuevos recursos y fuentes alternativas de energía.

ODS 9 – Industria, innovación e infraestructura: Las 2 principales metas que se persiguen con el establecimiento de este ODS son las siguientes:

  1. Modernizar las infraestructuras y reconvertir la industria para que sea más sostenible, utilizando los recursos con mayor eficiencia y promoviendo la adopción de tecnologías y procesos industriales limpios y medioambientalmente racionales y responsables, logrando que todos los países tomen medidas de acuerdo con sus capacidades respectivas.
  2. Aumentar la investigación científica y mejorar la capacidad tecnológica de los sectores industriales de todos los países, en particular de los países en desarrollo, fomentando la innovación.

La economía circular tiene uno de sus focos puestos en el aumento de la productividad material, que tendría un impacto directo en la consecución del ODS 9.

ODS 12 – Producción y consumo responsables: Este ODS se sitúa en el centro de la economía circular, su misión es que borremos de nuestra mente y de nuestro vocabulario el concepto de residuo, desecho o desperdicio y que lleguemos a pensar únicamente en recursos.

Para alcanzar dicho objetivo será necesaria una revisión completa de los patrones lineales de producción y consumo, en favor de un modelo circular: un nuevo modelo en el que todos los productos se diseñan y producen considerando su reutilización, su reciclaje, la gestión sostenible y el uso eficiente de los recursos naturales, y la reducción de la generación de residuos.

La transformación a este nuevo modelo sólo será posible gracias a la implicación de las empresas, consumidores y administraciones públicas. Los ODS se definieron para desarrollar de forma global las dimensiones económica, social y medioambiental (triple balance), y la economía circular se encuentra en la intersección de estas dimensiones de la sostenibilidad.

El desarrollo de la economía circular, por su definición, en la consecución de los ODS y contribuir a la reorientación sostenible de los países, ¡Generando actividades creadoras de riqueza y empleo de manera global …Y sin dejar a nadie atrás!

Por lo que este ofrece un marco de soluciones sistémicas para el desarrollo económico abordando profundamente la causa de retos mundiales tales como el cambio climático, la pérdida de biodiversidad, el incremento de residuos y de contaminación, al tiempo que revela grandes oportunidades de crecimiento.

Impulsada por el diseño y sustentada por el uso de energías y materiales renovables, la economía circular revoluciona la forma en que diseñamos, producimos y consumimos, el modelo se basa en tres principios: eliminar residuos y contaminación; mantener productos y materiales en uso, y regenerar sistemas naturales.

Las oportunidades de creación de valor en el marco de la economía circular se clasifican en los ciclos técnicos y biológicos del sistema económico.

En el ciclo técnico, los materiales y productos fabricados por el humano permanecen en uso el mayor tiempo posible, de este modo, el valor se crea mediante el intercambio, el mantenimiento, la reutilización, la remanufactura y el reciclaje.

Por otro lado, en el ciclo biológico, después de haber pasado por múltiples usos, los materiales regresan a la naturaleza de forma segura, devolviendo así los nutrientes a la tierra y a los ecosistemas naturales.

La aplicación de la economía circular tiene un impacto directo en la lucha contra el cambio climático y la prevención de residuos. A modo de ejemplo, cambiando la forma en que producimos y utilizamos el acero, el cemento, el aluminio y el plástico se podrían reducir las emisiones de gases de efecto invernadero provenientes de estas industrias hasta en un 40% para 2050.

En el plano económico, el uso de acero reciclado o reutilizado para la construcción de edificios podría generar a su vez hasta un 25% de ahorro en los costes de material por tonelada de acero.

Asimismo, la aplicación de los principios de circularidad al sector de la construcción podría suponer una reducción de materiales (y de costes) mediante el uso de la producción modular y la impresión 3D, la optimización del uso de la energía y la reutilización o el reciclaje de materiales de alto valor en la fase de deconstrucción.

Por su parte, la reducción de la producción y el consumo de plástico puede evitar un tercio de la generación global de residuos plásticos para 2040, dado el aumento actual y previsto en la generación global de residuos, la transición a una economía circular se vuelve crucial.

Al abordar las ineficiencias estructurales a lo largo de las cadenas de suministro, la economía circular ofrece abundantes oportunidades de creación de valor a nivel industrial.

Teniendo en cuenta las posibles pérdidas de puestos de trabajo derivadas de la aplicación de las tecnologías de la Industria 4.0, es necesario que la economía circular aproveche el potencial de la Cuarta Revolución Industrial al tiempo que garantiza el bienestar de los trabajadores y su participación en la economía, para ello, es esencial que los trabajadores tengan acceso a las oportunidades de capacitación necesarias para satisfacer las demandas de empleo de un paradigma económico circular.

La transición hacia una economía circular no es uniforme y varía en función de una serie de factores como el grado de industrialización, el nivel de desarrollo tecnológico, la disponibilidad de recursos humanos cualificados y el acceso a la financiación, entre otros, esto destaca la importancia de las estrategias y los planes concebidos en función del contexto.

El nivel de desarrollo de un país afecta a la forma de entender y abordar la circularidad, por ello, la economía circular presenta un conjunto específico de retos y oportunidades para los países en desarrollo, especialmente en lo que respecta al sector informal, el acceso al desarrollo tecnológico y la capacidad institucional y financiera.

Por consiguiente, en los últimos años la economía circular ha ido ganando seguidores en todo el mundo, como demuestra la adopción de políticas circulares en numerosos y muy diversos países, como Colombia, Costa Rica, Perú y República Dominicana son parte del primer comité directivo de la iniciativa que busca avanzar hacia una economía amigable donde se elimina la contaminación y se permite la regeneración de los sistemas naturales, apoyando a proteger la biodiversidad y a luchar contra el cambio climático para impulsar la transición hacia un sistema económico sostenible como parte de la recuperación pos-COVID-19.

La inevitabilidad de la transición a una economía circular se pone de manifiesto por los importantes retos a los que responde, pero también por los potenciales beneficios económicos, medioambientales y sociales que promete generar al cambiar a modelos de producción y consumo más sostenibles.

El éxito de la transición requiere medidas específicas para cada contexto, un fuerte compromiso del sector público y la participación del sector privado y la sociedad civil.

La promoción de la innovación, la infraestructura sostenible y una economía inclusiva y circular

La economía circular propone un modelo económico resiliente, diverso e inclusivo que crea oportunidades para un crecimiento sostenible contrario a la mentalidad de “tomar, fabricar y desechar”.

Fomenta la productividad económica a largo plazo y los empleos verdes, a la vez que hace frente a desafíos mundiales como el cambio climático, la contaminación y la pérdida de biodiversidad.

“Lo que la economía circular nos dice es que es necesario cambiar la forma en la que actualmente producimos y consumimos, que está basada en una economía lineal de extracción-producción-consumo-desperdicio. Lo que queremos es pasar a una economía circular en la que tenemos que cerrar los ciclos de producción y mantener un flujo constante de recursos naturales”. Adriana Zacarías, la coordinadora regional de Eficiencia de Recursos para América Latina y el Caribe de ONU Medio Ambiente.

Dr. Amín Cruz, PhD, diplomático, historiador, educador, periodista, escritor, presidente del Congreso Mundial de Prensa y presidente del Congreso Mundial de Universidades, residente en New York.