Disturbios en Bélgica y Países Bajos contra las restricciones

Disturbios en Bélgica y Países Bajos contra las restricciones

BRUSELAS.- La nueva ola de restricciones impuestas para tratar de frenar el fuerte incremento de casos de COVID-19 pasan mal en algunos países europeos. En Bruselas, la capital belga, una protesta ha acabado en enfrentamientos.

También ha sido un fin de semana muy duro en Países Bajos, donde investigan si la Policía hirió por bala a al menos dos personas el viernes.

Unas 35.000 personas se manifestaron este domingo en Bruselas contra de las restricciones adoptadas por el Gobierno para frenar la pandemia, en particular, la obligación de presentar el certificado de vacunación para acceder a lugares públicos.

La marcha, que comenzó de forma pacífica, degeneró en enfrentamientos con las fuerzas del orden, que utilizaron cañones de agua y gases lacrimógenos para dispersar a los manifestantes.

En la ciudad neerlandesa de Róterdam aún investigan qué ocurrió el viernes por la noche, cuando la violencia se desbocó durante una protesta contra las restricciones.

Hubo al menos siete heridos, tres de ellos por bala. Las autoridades han confirmado que la policía abrió fuego y están investigando si las heridas fueron provocadas por sus disparos.

El jefe de Policía de la ciudad defiende la actuación de sus agentes. «Para que un policía saque su arma y dispare tiene que pasar algo grave -argumenta Fred Westerbeke-. _Mi gente estaba realmente en un aprieto. Se han encontrado en una situación de la que solo se puede salir utilizando ese último recurso y eso lo dice todo sobre lo que ocurrió».

Los disturbios se extendieron el sábado por la noche a distintas ciudades de Países Bajos. En La Haya, agentes antidisturbios cargaron contra cientos de manifestantes que prendieron fuego a bicicletas en medio de un concurrido cruce. Los cañones de agua esta vez sirvieron para apagar las llamas.

A estas protestas acuden grupos de jóvenes, convocados a través de la plataforma de mensajería Telegram, a menudo con la única intención de provocar disturbios.