Dinamitaron el Trump Plaza

Dinamitaron el Trump Plaza

Con dinamita borraron de la faz de Atlantic City, el último vestigio del poder de Donald Trump en Nueva Jersey.

Aunque usted no lo crea… Atlantic City se estâ derrumbando. (Foto Enrique Garcîa)

El Trump Plaza, que otrora figurô como uno de los hoteles casinos más exclusivos de la ciudad del juego, en el Estado Jardín, quedó reducido a polvo, este jueves, ante la mirada de cientos de residentes del área, muchos de los cuales formaron parte de los más de 6000 empleados que tenía la nómina del majestuoso hotel.

El lugar estaba abandonado desde 2014 después que fallaron todos los intentos por revivirlo a través de un plan de bancarrota, que incluía otra de las propiedades de Trump, el Taj Mahal.

Los curiosos observan la destruccion de uno de los hoteles mas famosos de Atlantic City. El Trump Plaza. (Foto tomada del diario EL PAIS AP)

El Trump Plaza, formaba parte de tres hoteles casinos propiedades del expresidente norteamericano en Atlantic City, ciudad donde se supone cimento gran parte de su fortuna a través del servicio de hospedaje y de juegos de azar, durante las décadas de los 80 y 90, cuando la ciudad acaparaba la atención de los residentes de los estados de Nueva York, Nueva Jersey y Pensilvania,

Sin embargo, a mediados de los 90, Trump decidió vender el complejo hotelero al multimillonario, Carl C. Icahn, que tratô en varias ocasiones de salvar su inversión, pero no corrió con suerte y decidió cerrar el Plaza y el Taj Mahal, para enfocarse en otras propiedades que aun están funcionando, aunque con pérdidas considerables desde que se declaró la pandemia.

El anuncio sobre la demolición del icónico casino atrajo tanta atención, que el Ayuntamiento de la ciudad planteó la posibilidad de subastar el honor de darle al botón de la descarga, pero finalmente se descartó tras las objeciones de la empresa propietaria del inmueble. La recaudación de la subasta, con un precio de salida de 175.000 dólares y una estimación de puja de un millón, iba a destinarse a financiar una organización juvenil de la ciudad.

Las calles de Atlantic City, solas, con escasa circulaciôn de vehîculos, pese a los descuentos que ofrecen los hoteles casinos para atraer turistas en esta epoca. (Foto Enrique Garcîa)

Actualmente, Atlantic City, que otrora fuera una de las ciudades más pujantes del Estado Jardín, está sumida en una profunda crisis económica. El principal sustento de sus arcas, la hotelería y el azar, quedaron fuera de juego por la pandemia y más de cien establecimientos, entre estos hoteles, moteles, restaurantes y discotecas, fueron cerrados por la ausencia de turistas.

El Trump Plaza abrió sus puertas y puso a funcionar sus ruletas y maquinitas en 1984, durante el boom del juego en Atlantic City, la única ciudad que desafió a Las Vegas. En su apogeo, empleó a 6.100 personas y revirtió a Trump enormes beneficios. Pero la apertura de otros establecimientos en los Estados cercanos -Pensilvania, Delaware, Maryland y Nueva York- marcó el inicio del declive de la ciudad, donde en su día hubo 13 casinos, y hoy solo quedan nueve. El Plaza, no se salvó de la ruina. Cerró en 2014, no sin presentar en 1991 un expediente de quiebra entre otros intentos de reestructuración del negocio.

Atlantic City, de 38.000 habitantes, no levanta cabeza. Amenazada de quiebra hace un lustro por la crisis de los casinos, el cierre de los locales por el coronavirus dejó el año pasado a 27.000 personas en la calle, antes de una reapertura con cuentagotas. Un estudio del centro de análisis Brooking Institution sobre el impacto de la pandemia en áreas metropolitanas estableció en marzo que la ciudad de Nueva Jersey sería la tercera más golpeada en Estados Unidos, señala hoy un reportaje publicado por el diario español EL PAIS.

La nota, agrega que El Trump Plaza, se había convertido en un cascarón amenazante y peligroso, del que se desprendían trozos de hormigón, explicó en diciembre el alcalde, el demócrata Marty Small, al anunciar la demolición y el fin benéfico de la fallida subasta, mientras recordaba enojado cómo Trump se había burlado de todos sus convecinos al abandonar sus propiedades cuando vio llegar la crisis. Una versión trumpista de Toma el dinero y corre, la primera película de Woody Allen, y como corresponde, mucho más chabacana.