Arrestan Juez Chavista que Secuestro Niña para Prostituirla

La policía en Venezuela se anotó un éxito al rescatar a una niña que fue secuestrada por un juez chavista, jefe de una banda dedicada a la pornografía infantil y a la trata de blancas.

El funcionario judicial, identificado como N. D. Briceño Castellanos, se valió de su investidura para atravesar el cordón de seguridad en las alcabalas de al menos nueve estados y el Distrito Federal.

Su detención se produjo cuando se disponía a abordar un ferry en Puerto La Cruz, al oriente de Venezuela, con destino a Nueva Esparta, que sería la última escala de la víctima en Venezuela, antes de ser trasladada a Trinidad y Tobago, donde la venderían por unos 10 mil dólares al propietario de un prostíbulo de la isla caribeña.

Un funcionario de la corporación policial en Caracas, declaro que Briceño Castellanos, de 50 años, se hacia pasar por un menor de 15 en las redes, para captar la atención de adolescentes, en especial de las niñas mas vulnerables, residentes en los barrios y urbanizaciones de clase media.

Su plan de conquista consistía en regalos que incluían ropa de marca, teléfonos, relojes, zapatos y accesorios valiosos, que las adolescentes difícilmente rechazaban.

Una vez que conseguía controlarlas, les revelaba su verdadera identidad y se presentaba como su Mesías, su salvador y les ofrecía una vida de lujos y abundancia, un sueño que se tornaba en pesadilla para las pequeñas cuando advertían que habían sido objeto de un terrible engaño.

Rodeo con éxito mas de 75 alcabalas entre Maracaibo, al occidente de Venezuela y el Estado Anzoategui, donde pretendía subir a la criatura a un ferry para llevarla a su casa y abusar de ella.

Las niñas de 14, 15 y 16 años, eran obligadas a posar desnudas y a realizar actos indecorosos con otras víctimas. Las grabaciones eran luego vendidas a redes de pornografía infantil en todo el mundo.

Parte de la pornografía infantil producida por la banda del Juez en Venezuela, fue hallada en la computadora de un analista de sistemas en Nueva Jersey, que vivía frente a una escuela pública en Lyndhurst.

Paul S. An, de 26 años, fue sorprendido con más de 100 imágenes de pornografía infantil, dijeron las autoridades. Su arresto se produjo el miércoles luego de una redada en su casa en Stuyvesant Avenue, dijo el viernes el fiscal del condado de Bergen, Mark Musella.

En cuanto a la detención del Juez Briceño Castellano, calificado como pedófilo, la policía incauto seis teléfonos celulares, una camioneta Epica, de reciente modelo, una computadora y toda la documentación de la menor que llevaba bajo engaño a su guarida en Margarita.

Las autoridades dijeron que no descartan la participación de otros funcionarios, inclusive investigan si efectivos de la Guardia Nacional y de la Policía, recibieron algún tipo de soborno para permitir el traslado de víctimas, desde el occidente del país hasta el oriente, desde donde son enviadas en frágiles embarcaciones a Trinidad, para convertirlas en esclavas sexuales.

Una fuente no oficial ofreció al corresponsal de LOULTIMODIGITAL en Venezuela, información sobre una tragedia que cobro la vida de mas de 50 personas, en el oriente del país y que dejo al descubierto una red de traficantes de blancas que incluía a funcionarios de la Guardia Nacional, de la policía uniformada, personal de la unidad de investigaciones científicas e incluso miembros de la cámara de diputados, que lucraban con la desgracia de las pobres mujeres enganchadas en la prostitución.

El material informativo recopilado por nuestro informante anónimo señala que el naufragio de dos botes que zarparon de un estado costero en Venezuela hacia Trinidad y Tobago, develó una red de explotación sexual de menores de edad y tráfico de migrantes, en la que participan presuntos funcionarios de cuerpos de seguridad, una señal más de la proliferación de economías criminales ante la crisis que agobia al país suramericano.

En menos de un mes, dos embarcaciones que salieron ilegalmente de Güiria, en el estado Sucre, con rumbo al vecino país de Trinidad y Tobago, fueron aparentemente golpeadas por el oleaje, y naufragaron dejando como saldo 52 personas desaparecidas y 10 sobrevivientes.

A partir de la investigación del primer naufragio ocurrido en abril, y tras las denuncias de familiares de víctimas y de una de las sobrevivientes, las autoridades capturaron a nueve sospechosos de trata de personas ya que, aparentemente, muchas de las pasajeras viajaban a la isla para ser prostituidas, algunas bajo engaño.

Dos fuentes aseguraron a InSight Crime que entre los detenidos se encuentran dos militares, presuntamente de la Guardia Nacional Bolivariana (GNB) y una funcionaria del Instituto Nacional de los Espacios Acuáticos (INEA). Además, diputados de la Asamblea Nacional y familiares señalan que oficiales del Cuerpo de Investigaciones Científicas, Penales y Criminalísticas (CICPC) y de la Guardia Costera de Trinidad y Tobago también estarían implicados.

El segundo barco se hundió el 16 de mayo con un estimado de 29 pasajeros a bordo, con varios niños entre los desaparecidos.

Otra fuente señaló que dos de los sobrevivientes del primer bote, el capitán de la embarcación y un profesor se encuentran detenidos. El capitán del segundo bote, hasta el momento el único sobreviviente de ese naufragio posee antecedentes por trata de personas y está prófugo en Granada.

Las autoridades habrían detenido a cinco personas más, dueños de hoteles en Güiria donde presuntamente se hospedan las víctimas de trata sexual provenientes de otras partes del país, pero fueron liberados.

De acuerdo a los habitantes de Güiria, las embarcaciones cobran hasta US$250 por cada pasajero con destino a Trinidad y Tobago.

Sin embargo, en el caso de las adolescentes —quienes viajan engañadas para prostituirse en la isla— el traslado era gratis, pues luego eran vendidas por US$3000 a redes de esclavitud sexual en Trinidad y Tobago.

El negocio de la trata de personas es, señaló una fuente dentro de los puertos, manejado por varias personas que captan principalmente a niñas de 15 y 16 años para trasladarlas al pueblo, donde son maquilladas, peinadas y vestidas con ropa nueva para ser entregadas a otro grupo que las lleva a la isla caribeña en la noche.