La posposición de las elecciones con garantía de traspaso de mando en agosto: una necesaria decisión.

23 Mar 2020 Por José Francisco Peña Guaba
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Desde hace unos días, en contacto con miembros de la dirección del Foro Permanente de Partidos Políticos de la República Dominicana (FOPPPREDOM), venimos comentando las dificultades que existen para realizar, a tan breve tiempo, unas nuevas elecciones, ponderando la situación actual respecto a la pandemia del Covid-19, tanto a nivel mundial como en nuestro país.
Acabamos de salir de las elecciones municipales en donde el nivel de abstención del electorado fue de algo más de un 50%, pese al deseo de la población de ejercer su derecho al voto: unos lo hicieron con la finalidad de defender la gestión Gubernamental de turno; los más para enviarles un claro mensaje al gobierno de que preparen sus maletas porque deben de irse. Los resultados están ahí reflejando una escasísima participación, con una cantidad de votos nulos que superan la cantidad de 180,000, convirtiéndose estos en un monto de votos superior a la diferencia obtenida entre ganadores y perdedores, cosa que le resta credibilidad al proceso en esas demarcaciones.
Votamos a sabiendas que no existían las condiciones, pero como veníamos de unas elecciones “suspendidas”, ninguna de las partes involucradas en el proceso nos atrevimos a asumir nuestra responsabilidad política y comunicarle a la población que no podían efectuarse.
Con cierta imprudencia e insensatez de nuestra parte, como actores del sistema de partidos, expusimos a nuestros ciudadanos a la posibilidad de infectarse con el virus Covid-19 que está causando estragos a nivel mundial, tanto a nivel sanitario como a nivel económico, siendo su epicentro actualmente Europa y creciendo en los Estados Unidos de Norteamérica.
Apenas hace una semana de dichas elecciones y el hecho de que reconocidos dirigentes políticos y candidatos electos hayan dado positivo al coronavirus significa claramente que el proceso comicial dejó secuelas y que en los días venideros se irán conociendo otros probables casos dentro de nuestros dirigentes, candidatos y electores, también siendo probable que las elecciones se hayan convertido en el más importante vector infeccioso para que existan la cantidad de casos que presenta hoy nuestro país. En ese sentido estamos a la espera de nuevos datos sobre los casos a nivel nacional y por región, que nos permitan confirmar esta hipótesis. Así mismo destacamos el hecho de que en los primeros casos de covid-19 en nuestro país, los agentes de propagación hayan sido importados.


Conozco a mi país y a su clase dirigencial y sé que las opiniones y propuestas, por más bien interesadas que sean, se interpretan de una manera antojadiza, muchas de las veces despojadas de racionalidad porque en nuestra Patria los intereses particulares pesan más a la hora de una decisión que los intereses colectivos, por aquello de aplicar la frase popular “lo mío primero”.
Sin importar a quien o a quienes le convenga esta propuesta la sensatez debe primar y sobre todo si se trata de proteger la salud de nuestro pueblo, por lo cual estamos preparando una propuesta en firme desde el FOPPPREDOM para que se pospongan las elecciones congresuales y presidenciales y que las mismas se efectúen en una fecha en que las condiciones así lo permitan, sin afectar el plazo constitucional de traspaso de mando o cambio de gobierno que se efectuará el 16 de agosto de 2020. Ejemplo de esto es como lo ha hecho la Sala Plena del Tribunal Supremo Electoral de Bolivia, que en su decisión establece que esta coyuntura sin precedentes a nivel Mundial, por lo de la Pandemia del coronavirus, le impedía desarrollar las tareas preparatorias del proceso electoral que al igual que aquí se celebraría en el mes de mayo.
Esta decisión de suspender las elecciones con carácter excepcional trae consigo tres criterios fundamentales que así los jueces hacen conocer. Primero, el criterio de imparcialidad porque la misma no es contra ni a favor de ninguna organización Política o Candidatura; segundo, porque los criterios que deben primar tienen que tener sustentos técnicos y valoraciones científicas sobre la probable evolución de la Pandemia; y tercero, que la nueva fecha escogida sea producto del consenso de los partidos y el organismo electoral pero que esta sea definitiva; estos argumentos que entiendo valederos fueron los que se establecieron para la suspensión de las elecciones en Bolivia.
Nos toca a los dominicanos hacer lo propio. No hay posibilidad real de celebrar estas elecciones en mayo. No nos engañemos, Los partidos y candidatos no podemos, bajo ninguna circunstancia, hacer campaña dado el estado de emergencia en que se encuentra nuestro país. Sobran las razones: no se debe realizar actividad alguna de aglomeración de personas que auspicie infestación del virus entre nuestros ciudadanos. También influye el estado anímico y de preocupación de la población que nos llama a la prudencia, la gente más que en política está en preservar la vida de ellos y de los suyos y sería irresponsable pedirles a los ciudadanos que se expongan nueva vez, a que hagan una fila ante un colegio electoral con un alto riesgo de contaminarse y hasta perder la vida.
Por más deseo que tengamos de cambiar el estado de cosas, de sacar a los que están del Poder, de garantizar un cambio de Gobierno, de ponernos en sintonía con la mayoría de la población que desea las elecciones para así cambiar la cara de quienes nos gobiernan, nos tendremos que enfrentar a la decisión de posponer un poco más ese deseo inmenso que existe en el corazón de los dominicanos, muchos de los cuales están dispuestos a ir a las elecciones de mayo aunque fuese con uniforme de astronautas. Pero eso seriamente no podrá ser. No es prudente.
Las condiciones en nuestro país y el mundo lo impiden. Somos los dirigentes políticos los que por primera vez debemos pensar más en nuestro pueblo que en nuestros propios intereses particulares, con la finalidad de proteger a nuestros compañeros, a nuestra militancia, a nuestros abuelos, a nuestra población en sentido general.
Hoy nos toca pensar y actuar con racionalidad, por lo cual los instó a que utilicemos las modernas tecnologías de comunicación y crear un clima de diálogo claro, no presencial, entre las fuerzas sociales básicas, los partidos políticos, la sociedad civil, los organismos electorales y el gobierno, donde evaluemos la situación y tomemos las decisiones necesarias por la salud de la Nación. ¡Proponemos la suspensión de las elecciones de mayo con garantía de traspaso de gobierno en agosto de 2020!

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