Ganar las alcaldías en febrero es importante, pero no serán las determinantes el 17 de mayo

10 Ene 2020 Por José Núñez
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“Del Presente al Futuro”

Ciertamente, las campañas electorales son tal cual una guerra, guardando las diferencias por supuesto, ya que en los escenarios políticos, los enfrentamientos se dan o deben darse con el debate de las ideas, las propuestas y presentando los perfiles de los aspirantes a los diferentes cargos electivos, aunque también, algunos recurren a las malas artes; antes, durante y después de las votaciones en estas competencias políticas.

Mientras que por el lado de los choques bélicos, las balas y los bombardeos conjuntamente con las presiones diplomáticas, son las que deciden el o los vencedores. Debemos puntualizar, que en ambos escenarios, en el político electoral y en el de las guerras, las tácticas y las estrategias están siempre presentes.

En este contexto, lo que se vive en nuestro país entrando a la etapa pre final de las campañas municipales, faltando apenas 36 días para la escogencia de los próximos alcaldes para el periodo 2020-2024, es de un activismo que va en crecimiento día por día, el cual posee ribetes de una competencia nacional.

Es que los aspirantes presidenciales les roban los escenarios electorales en los municipios a los candidatos a las alcaldías cuando van a apoyarlos con la intención de sumarles adeptos, y también, sumárselos ellos mismos, contribuyendo así, a que puedan salir victoriosos, y después, para el propio beneficio de éstos astutos presidenciables.

Aunque por las características que vienen tomando estas competencias electorales a nivel de los municipios y los distritos municipales en el territorio nacional, todo luce indicar, que las mismas no van a ser las determinantes para las elecciones generales o de los niveles presidenciales y congresuales.

Con lo expuesto en el párrafo anterior, no queremos decir que estas elecciones del nivel municipal no sean muy importantes, porque una cosa no afecte positivamente en el ciento por ciento a las otras, es decir, repito; las votaciones municipales no van a ser directamente proporcionales a las presidenciales ni a las congresuales en cada una de las provincias.

Lo que estamos diciendo es, que generalmente las simpatías se están tornando disímiles, muy diferentes entre los aspirantes presidenciales y las de los alcaldes para este proceso inédito del próximo mes de febrero.

Incluso, hay lugares y sectores, que ir acompañado el candidato a alcalde con el aspirante a la presidencia de su mismo partido, en muchas ocasiones le resta votos al postulante por el municipio, es decir, le echa un balde de agua fría a potenciales votantes que no están con ese candidato presidencial, aunque en otros casos, cuando el que aspira a ser presidente es popular en esa demarcación, les suma votos a borbotones.

De ahí, que potencializar los votos de un aspirante a la presidencia con los resultados que obtenga el candidato a alcalde de su mismo partido en un determinado municipio, puede ser un error de marca mayor.

Aunque independientemente de que el que gane la alcaldía vaya a convertirse en un atractivo de primer nivel para poder sumarles votantes al que aspira a la presidencia por su organización, y más en nuestro país, que el clientelismo está más de moda que nunca antes.

Por lo tanto, definitivamente, sin dejar de ser importantísimo para un partido que la mayoría de sus candidatos a las alcaldías salgan victoriosos en las elecciones del próximo día 16 de febrero, no necesariamente será lo determinante en los resultados electorales a nivel presidencial, y mucho menos en el congresual, el 17 de mayo de este mismo año 2020.

@josenunez00   

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