Bien Posicionado tan Temprano: No es lo Tradicional

08 Nov 2018 José Antonio Núñez Pérez
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 Ciertamente, en nuestra historia política electoral nunca se había dado que un precandidato aún sin ser el candidato oficial y lógicamente, sin antes haberse realizado las elecciones primarias en su partido, faltando tantos meses, más de 18, esté presentando un posicionamiento tan elevado en la simpatía de la población como viene evidenciándose en prácticamente todas las encuestas con las aspiraciones de Leonel Fernández. 

 Esta realidad acontece ahora mismo con las aspiraciones de la precandidatura de Leonel y el Partido de la Liberación Dominicana -PLD-. Usted puede estar de acuerdo o no con este planteamiento, pero cuando son ya más de seis firmas encuestadoras las que vienen coincidiendo sobre el mismo tema, inclusive ya algunas lo presentan pasando el umbral del 50%, por lo tanto, al asunto hay que prestarle atención por ser un hecho inédito.

Y en el país han habido precandidaturas que desde muy temprano se le observa el ímpetu de que van a prender, tal cual han sido los casos de los últimos 55 años, es más, desde que  comenzaron a realizarse las elecciones llamadas democráticas, a los candidatos se les ha podido olfatear su potencial, lo cual se ha dado sin importar que el aspirante esté gobernando o en la oposición.

Lo dicho anteriormente se evidenció con la candidatura del profesor Juan Bosch desde los finales de los años 60 para las elecciones del 1962, con el doctor Joaquín Balaguer se dio en varias ocasiones, tanto dentro como fuera del Poder, especialmente en los años 1970, 1974 y el 1986.

Con don Antonio Guzmán en el 1978 también se presentó esta situación de una candidatura con fuerza vencedora, y con el doctor Salvador Jorge Blanco el asunto fue de delirio para las elecciones del 1982, luego, para el 1990 el profesor Juan Bosch era la línea indiscutible, mientras que en el 1994, el doctor José Francisco Peña Gómez fue el beneficiado con la simpatía generalizada.

En las forzadas elecciones del 1996, Peña Gómez seguía siendo el candidato más popular, pero surgió desde las mismas entrañas del PLD una precandidatura que luego se convirtió en la candidatura oficial e irrumpió  con la fuerza de la juventud, de un volcán, convertida en un León, la cual penetró en la siquis de gran parte de la población, eso representó el doctor Leonel Fernández en su novel aspiraciones presidenciales del citado año.

Hipólito Mejía para la contienda del 2000 se pareció al Caballo de Atila en sus mejores tiempos, fue un verdadero ciclón batatero, ganó con el 49.87%, coadyuvado con la candidatura del partido en el Poder, el PLD, representada en el licenciado Danilo Medina, que en ese año, para esas elecciones, no hubo manera de que pudiese prender, solo logró el 24.94%, y el doctor Balaguer con su PRSC, un 24.60% 

Para las elecciones generales de los años 2004 y el 2008, la popularidad que retomó Leonel no daba pie a otras conclusiones que no fueran, que el doctor Fernández iba a ganar convertido en un fenómeno electoral, lo que se plasmó alcanzando un 57.11% (2004), y esa victoria se repetiría para su tercer mandato (2008-2012), aunque con un menor porcentaje (53.83%), donde todo venía respaldado  por sus dos buenas y bien valoradas gestiones de gobierno.

Aunque en honor a la verdad, en el 2008, el ingeniero Miguel Vargas Maldonado presentó una buena oferta electoral, pero qué va, ya el León era un peso pesado, y el empresario más que político para ese entonces, solo se conformó con alcanzar buenos números (40.48%); al fin y al cabo, sucumbió el Partido Revolucionario Dominicano -PRD-, ante la maquinaria morada.

El año 2012 se convirtió en atípico electoralmente hablando, ya que faltando algo más de un año para las elecciones nacionales, el ingeniero Hipólito Mejía estaba muy despegado en la simpatía del pueblo frente al licenciado Danilo Medina, le llevaba casi un 50%.

Pero un intenso trabajo en equipo, un proyecto que se unificó en todos los flancos (en los lados, de frente, arriba y abajo), con Leonel manejando el escenario político nacional como un lince y con los recursos financieros suficientes, ayudado por un paquetón de errores del Proyecto Presidencial de Hipólito (y de él mismo) y con la división interna del PRD, de forma cerrada, en la curvita de la Paraguay, se lo llevó Danilo Medina con el 51.21% contra un 46.95%.

Ahora bien, no siempre estar o aparecer el mejor posicionado ha dado el triunfo electoral a un candidato, se puede observar, que la unidad partidaria juega un rol tan o más importante que la propia popularidad de un aspirante, tal cual pasó por ejemplo en las elecciones de 1986 con Jacobo Majluta y en las del 2012 con Hipólito Mejía, que estando punteros, por la desunión interna fue básicamente por lo que no obtuvieron la victoria.

Mientras que para las elecciones pasadas, las de 2016, la reelección de Danilo Medina estaba tan sólida y unificada, con un apoyo tan inusual, de records con el electorado, que sin lugar a ningún tipo de dudas, ha sido uno de los proyectos presidenciales en toda nuestra historia electoral que más fácil ha vencido a su oponente, lo cual se logró con un 61.74% contra un 34.98%, es decir, un 26.76% de diferencia. 

En este contexto, nunca antes después de nuestra era llamada democrática a partir de 1962, se había visto como sucede ahora, que una precandidatura a la presidencia de la República, sin estar gobernando, que aun faltando más de un año y ocho meses para el día de las elecciones generales (mayo 2020), varias firmas encuestadoras, y entre éstas, de las más prestigiosas, ya estén presentando a un aspirante coqueteando el 50% de popularidad.

Incluso, ya existen otras encuestas donde se puede observar a favor de Leonel, sobrepasando el 50% de aceptación; eso está mostrando actualmente el panorama político nacional.

En otras palabras, si esa organización política llamada PLD logra unificarse alrededor del proyecto presidencial de Leonel, y el presidente actual, Danilo Medina, mantiene el control y la estabilidad macroeconómica en el país, esa candidatura pasa el 60% en las votaciones para las próximas elecciones o de lo contrario, seguro que lo coquetea.

Leonel, otra vez tiene todas las características de convertirse en un fenómeno electoral. A menos, por supuesto, que Danilo se oponga rabiosamente.

En definitiva, como en el PLD sus máximas autoridades y sus dos líderes principales nunca han apostado a la irracionalidad política en asuntos electorales, que no sorprenda a nadie otra victoria de los peledeístas encabezada por Leonel Fernández.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

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