De nuevo: “…los dueños del país”

18 Oct 2018 Por Francisco Cruz
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El extinto periodista Radhamés Gómez Pepín, fue, en su larga y fructífera trayectoria periodistica, un comunicador social aguerrido, que supo llevar su profesión –la de periodista- con gallardía, al tiempo que radiografió –en Pulsaciones (su columna)- nuestra sociedad con agudeza y tino certero. Dos fotografías-estampas, entre otras, dejó a la memoria colectiva: 1) “Los dueños del país” -para significar una suerte de “asociación” dizque “sindical” que apela al desorden para defender sus “sagrados” intereses: subsidios-gubernamentales y privilegios de rutas, que mejor encarnan-dirigen dos franjas de un mismo trust (oligopolio-empresas): uno –estratégico- de ramificación nacional y múltiples tentáculos –camioneros-cargueros- (mas-estatua-crimen-Febrillét), y el otro, de dos o tres cabezas seudos “sindicalistas” –chatarras:“carros-guaguas”- cuyo protagonismo, más visible-mediático, lo asume un politiquero, empresario y revoltoso consuetudinario; y 2), aquel Editorial -“Como borregos” de antología- sobre la procedencia de los Paraguas-amarillos para exigir el 4% -para Educación- que, el Presidente Danilo Medina, honra, cada año-presupuestal, al pie de la letra.

Sin embargo, y a pesar del magistral mote-fotografía –“los dueños del país”-, cada vez más el revoltoso, en su delirio-desvarío de “revolucionario” (¡que nadie le cree!), usa la figura -símbolo-mundial- de El Che, con la abismal-diferencia -ética-revolucionaria- de que el guerrillero argentino pudo estar equivocado pero jamás abrazó ninguna causa desde la ventaja del poder, el chantaje ni la simulación de “redentor” social, mientras -como hace la otra franja-“sindical”, pero, sin esa pretensión-fijación (de “revolucionario”-agitador), fomenta el caos-desorden -huelgas-políticas- y amasa-acumula riquezas. Y no conteste, ahora, dizque aspirante-presidencial de un retazo-vagón… (“izquierda-burra”). ¡Válgame Dios!

De esa grosera doble-caricatura: la de El Che -deformado- y la de los-jefes camineros-cargueros-, la sociedad dominicana no gana nada (contrario, lesiona: percepción-turismo-País).

De modo, que ese activismo-vandalismo-“sindical” y sus actores-protagónicos, irán despareciendo, o al menos, su praxis-mentalidad, en la misma medida que el país siga avanzando; y la ciudadanía, el crecimiento-expansión de la economía (agro-industria-exportación-puertos-red-ferroviaria) y la regulación-planificación del transporte nacional e interurbano, en sus múltiples modalidades, demande medios de transporte -metros, teleféricos, autobuses, trenes de cargas y pasajeros, taxis, etcéteras- seguros, económicos, y más a tono con el medio ambiente y la inversión privada-estatal bajo estrictos requerimientos de ley. Por supuesto, para ello, el Estado, tendrá que reafirmar, sin contemplaciones, su rol de control-autoridad.

Es hora pues, de organizar, planificar y regular, en consenso, el transporte público y privado; pero, con criterio de eficiencia y seguridad ciudadana, y preservando el referente histórico del sindicalismo nacional que encarnaron, con dignidad y decoro, figuras de la talla de Mauricio Báez, Freddy Valdez, Justino del Orbe, Julio de Peña Valdez, Barbarín Mojíca, entre otros.

Francisco S. Cruz

 

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