Danilo Medina en la Cresta de un Liderazgo Exitoso  

12 Ago 2017 Francisco Cruz
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Solo quien haya tratado al Presidente Danilo Medina antes de serlo, sabe que es un líder extremadamente estratégico y sumamente meticuloso en el difícil arte de la política y del manejo de escenarios complejos, pues, quizás como ningún otro líder toco lidiar, por muchos años, con el micro universo del mundo menudo de la política –el más desgastante, frustrante y absorbente-, sus tejemanejes y la lógica-dinámica del poder. De modo que, en la teoría clásica de la política y del poder, es un político-líder formado-templado, o mejor, un Karpov (El otrora gran Campeón mundial de ajedrez –ruso- que hizo fama por su juego posicional) de la política. Tanto así, que cuando fue ministro de la Presidencia su magistral desempeño y sagacidad política marcaron un antes y un después.

Cierto que Joaquín Balaguer y Leonel Fernández pudieran ser considerados como los lideres-Presidentes contemporáneos más odiados, vilipendiados y calumniados por sus adversarios. El primero, por la semi-dicatadura –su bonapartismo 1966-78- que ensayó a sangre y fuego; y el segundo, porque fue el relevo –junto a Danilo Medina- de los grandes liderazgos nacionales post-dictadura trujillista (Balaguer, Bosch y Peña-Gómez) y por sus realizaciones como jefe de Estado. Sin embargo, Danilo Medina va adquiriendo el mérito o, la categoría, de ser el Presidente mas estratégico y sistemático en la consecución de encarar la agenda social histórica acumulada; pero también, el más asediado (por sus adversarios-opositores, pues en el 2012, fue, según ellos, “gobierno ilegitimo” y, en el 2016, ¡con un histórico 62% de los votos!, declarado, cual parodia ridícula, triunfo “fraudulento” sin la impugnación de ningún colegio electoral, en base a sustento demostrable, ni descalificación-denuncia de fraude de ninguna misión de observación electoral –nacional u extranjera- que declarara viciados o fraudulentos los comicios que, dicho sea de paso, fueron simultáneos para todos los cargos de elección popular a los poderes públicos), a pesar de que ningún otro Presidente –después del efímero gobierno de Bosch-1963- se haya enfocado con más ahínco y enfoque sistemático en la agenda social. Es un dato curioso y a la vez controvertido, que el Presidente más enfocado-volcado en la agenda social concite asedio de disimiles frentes políticos-mediáticos. Todo ello, sin conculcar, ni un ápice, las libertades públicas ni ser reacio o intolerante a críticas, a acusaciones –injustificadas-, ni a las descalificaciones de una oposición -política-electoral- fragmentada, vacua e irracional.

¿Por qué un Karpov?

Sencillo y en mi opinión, porque al Presidente Danilo Medina le ha tocado gobernar en el contexto de una realidad latinoamericana y global en donde están concurriendo varios escenarios-fenómenos al mismo tiempo: a) el fenómeno político-electoral de los outsiders de la política –dos ejemplos recientes:Trump y Macrom- (que marcan un descrédito universal e innegable de la política y los políticos de oficio); b) la geopolítica teledirigida o inducida –como lo que fue la Primavera Árabe- ha fracasado –y tal como predijo Moisés Naim el poder se ha fragmentado-; c) el fenómeno de la migración es global y cada vez más se bifurca en múltiples desafíos: una Europa – neo-colonialista- que ya no los quiere y una lógica de supremacía geopolítica y económica -desde los centros del capitalismo mundial con énfasis en los Estados Unidos- interesada en una distribución periférica (del fenómeno global migratorio) con tendencia a derribar-quebrar soberanía usando instrumentos u agencias supranacionales supuestas defensoras-ordenadoras del derecho internacional (y humanitario) en una suerte de “doctrina” u interpretación jurídica-internacional en donde los ordenamientos jurídicos-constitucionales y las fronteras -de los estados-nación- son ya imaginarios supeditados a esa gendarmería; y d) el hecho cierto de que la corrupción pública-privada ya ha sido asociada –por países en desarrollo, y una parte significativa de su población- a pésimos servicios públicos y a insuperables falencias históricas-estructurales.

Súmele al anterior cuadro, de raíces históricas y de geopolítica, que, en nuestro país, hay una entronizada subdesarrollada “cultura política” de no reconocerle, a ningún gobernante, nada, a si sea el diseño y construcción de escuelas, liceos y politécnicos, de Estancias Infantiles –para madres solteras e integradas a la producción-, de viviendas para familias de escasos recursos, diseños y construcción de ciudades modelos (disminuyendo y desterrando barrios y comunidades de alto riesgos no apto para el hábitat humano), la implementación de tandas extendidas en las escuelas públicas (para reforzar la enseñanza básica y conjurar déficit de alimentación en la infancia), de una reforma o la puesta en ejecución de políticas públicas -perentorias y necesarias- a los fines de conjurar y resolver rezagos en educación, salud pública, seguridad social, o de integración planificada de actores sociales marginados o excluidos de la gestión pública (activación del campo, de la producción agrícola, empoderamiento y financiamiento de iniciativa de asociaciones campesinas, política de financiamiento para la pequeña y mediana empresa, con énfasis en políticas públicas de género y de reactivación de la producción de rubros agrícolas de halagüeñas perspectivas para la exportación y agresiva política de atracción de inversión extranjera), como las ha venido ejecutando e implementando el Presidente Danilo Medina.

Explicarnos, entonces, el referido asedio al Presidente guarda una estrecha relación, mas si él ha dicho que no intentará una nueva reforma constitucional en el 2020, con varios antecedentes históricos latinoamericanos de permanencia en el poder de un partido político o de una coalición de ellos, hablamos, por supuesto: del PRI (que duró 70 años en el poder); de Arena en El Salvador (que duró 20 años); o de la Concertación en Chile (que también duró 20 años). O quizás, exista el temor de que, con Danilo Medina, se esté dando -con sus matices, diferencias y especificidades históricas-política-ideológicas- el fenómeno de Evo o Correa (en tanto las transformaciones socio-económicas y de empoderamiento multisectorial que en sus sociedades regentearon a favor del desarrollo nacional integral con énfasis en los sectores sociales más desposeídos e históricamente olvidados).

O tal vez, estamos frente a una oposición política, en sus múltiples expresiones –incluidos algunos –viejos conocidos- de los gestores de la Marcha Verde-, en donde lo personal-visceral y el antecedente de frustración y el odio generacional han coincidido –como con Leonel Fernández- para asediar con acusaciones sin fundamentos, primero, a un Presidente enfocado en la agenda social; y segundo, a un partido político, el PLD, que, a través de la ejecutoria de dos de sus líderes-Presidente, diga lo que se diga –con sus luces y sus sombras-, han avanzado la agenda nacional por encima, incluso, deJoaquín Balaguer –el gran constructor- y quien gobernara por 22 años el país, con mentalidad de feudo-colmado y aislado del mundo exterior.

Por todo ello, el Presidente Danilo Medina está en la cresta de un liderazgo exitoso, que, saliendo ya de las turbulencias, sabrá elevarse para dejar-reafirmar su impronta de realizaciones y avances institucionales. Al mejor estilo –posicional- del gran  Anatoly Karpov. No hay duda.

 

                                            

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