Ambición y Venganza Acaban con Venezuela

09 Ago 2017 Enrique García
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Su afán de poder y riquezas llevó a los chavistas por un camino totalmente apartado del objetivo que supuestamente plantearon, cuando dieron sus primeros pasos detrás de un sujeto gris, pero carismático, que aprovechó la desesperanza de los venezolanos en medio de una democracia debilitada por la corrupción.

El nuevo líder, Hugo Chávez Frías, surgió inesperadamente de las mazmorras de la prisión Nacional de San Juan de los Morros, donde fue confinado por encabezar una conspiración para matar al Presidente Carlos Andrés Pérez. El intento de magnicidio dejó saldo de dos mil inocentes muertos.

Chávez fue condenado a 24 años de prisión, castigo que se suspendió abruptamente por orden de su padrino, el presidente de turno para ese momento Rafael Caldera.

En ese instantante la suerte de todo un país quedó en manos de un militar sociópata, disfrazado de político, que tenía una inagotable sed de venganza contra la sociedad venezolana que lo condenó por criminal y lo despreció por la vileza de sus actos.

Pero como encantador de serpiente el alevoso militar, una vez en libertad,  inició una campaña de descrédito contra quienes lo adversaban políticamente y se ofreció como la respuesta a las peticiones de los venezolanos que deseaban acabar con la corrupción que dilapidaba el tesoro nacional.

El nuevo líder prometió terminar con estos robos, dijo también que haría una lucha contra la delincuencia y juró por su madre que jamás permitiría que ni él, ni sus seguidores, metieran mano en el erario público.

A partir de allí comenzó el ascenso del hombre que dividió al país, lo privatizó, lo comprometió económicamente con potencias extranjeras y lo robo de tal manera, que hasta el tesoro nacional desapareció en manos de sus familiares y sus secuaces; mas sin embargo, Hugo Chávez apenas si pudo disfrutar de su mal habida fortuna, el destino le jugó una mala pasada y un cáncer fulminante lo enterró para siempre, aunque muchos de sus seguidores aún afirman que “Chávez vive”.

 La venganza de Chávez contra la sociedad que lo había despreciado no se pudo realizar como la tenía pautada, él quería destruir completamente el aparato productivo de Venezuela y acabar con su sistema financiero y económico, pero la muerte se lo impidió

Sin embargo, antes de dar su último suspiró, eligió a su sucesor: Nicolás Maduro, un sindicalista mucho más gris, con malos antecedentes, sin educación secundaria y extranjero, el legado perfecto para continuar “vivo” su deseo de acabar con el país.

Hoy, cuando se proyecta en el panorama un cambio en la constitución venezolana y se le da poder a una constituyente electa solo entre los miembros de su partido, Maduro tiene otra vez todas las cuerdas en las manos para continuar halando a Venezuela hacia el barranco donde la quería enterrar Chávez.

En su edición de hoy jueves, el diario EL TIEMPO, que se edita en Bogotá, publica un trabajo que deja muy claro de lo que es capaz Nicolás Maduro para continuar destruyendo a Venezuela incluso, denuncian sus actitudes criminales que le han costado la vida a más de cien jóvenes que han dejado su sangre en las calles del país, exigiendo libertad y democracia.

A continuación, el texto publicado por EL TIEMPO.

 

Por: Unidad Investigativa

 

09 de agosto 2017 , 09:21 a.m.

 

La indiferencia de decenas de gobiernos frente a la crisis que azota a Venezuela la ha ido quebrando el número de muertos que la represión está dejando en las calles: 125 en 131 días, una “masacre” de ciudadanos, como lo declaró la OEA.

Y aunque los decesos aparecen como una estadística más para presionar medidas que frenen la carrera hacia la dictadura total de Nicolás Maduro, los venezolanos se resisten a olvidar a quienes han ofrendado o perdido la vida, desde el primero de abril, cuando decidieron volcarse a las calles. 

ONG como Foro Penal y periodistas independientes como Nelson Bocaranda han intentado recuperar la mayoría de rostros y datos claves de los muertos, como testimonio de la violencia y como mecanismo para honrar su memoria. 

Acudiendo a bases de datos del Ministerio Público, a información de Medicina Legal, a testimonios de sus familiares y a otras publicaciones, reporteros de EL TIEMPO ubicaron los nombres de los 125 caídos a la fecha. 

Son 16 menores de entre 14 y 17 años; y 24 universitarios entre los 18 y 25 años. Uno de ellos es Manuel Pérez, estudiante de Administración, de 19 años, que murió en medio de los disturbios y saqueos del 21 de abril.

“Mi niño quedó pegado a una vitrina después de recibir una descarga eléctrica”, narró su madre, quien dijo que ese día todo el mundo salió a protestar contra el Gobierno. Dos días antes, Carlos Moreno, estudiante de Economía, de 17 años, falleció por un disparo que impactó su cabeza y que recibió durante una protesta en la plaza La Estrella, en Caracas.

También figuran 57 trabajadores, en su mayoría menores de 40 años. Y tres valientes mujeres completan la lista: una de ellas (Xiomara Scott), asesinada por colectivos chavistas, tras votar en contra de la constituyente de Maduro.

Aún hay 23 rostros que no han sido divulgados, entre ellos los de dos hombres caídos en el ataque al Fuerte de Paramacay, el pasado domingo en la madrugada, luego de que entró a sesionar la constituyente y de que la fiscal, Luisa Ortega, fue destituida

Según datos de la Oficina de Derechos Humanos de Naciones Unidaslas fuerzas de seguridad son responsables de al menos 46 muertes, y grupos afines al gobierno, de otros 27. 

Los demás aún no es claro quién los mató. La mayoría se le endilga a la Guardia Nacional Bolivariana (GNB) y el resto a los colectivos chavistas, que recorren el país en motos, con sicarios en su parrilla. De hecho, algunos testigos aseguran que dentro de este grupo de hombres armados han vistos cubanos que apoyan la represión. Los identifican por el acento. Además, porque portan armas (fusiles y pistolas) diferentes a las de la GNB, pero similares a las de los colectivos.

Miembros de la Policía, especialmente de Carabobo, también figuran entre los victimarios, al igual que oficiales de inteligencia que se camuflan en las marchas.
Sin embargo, miembros de las Fuerzas Armadas han puesto su cuota de sangre: seis han muerto por armas de fuego. Y Orlando Figuera, acuchillado y quemado durante una manifestación, es uno de los militantes chavistas asesinados.

Estos son los 125 venezolanos que yo están. Sus 125 historias. Paz en su tumba.

 

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