Lionard Kindelán no quiere mirarse en el espejo de papá

09 Abr 2018 Por Alex Bertolin
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Todos saben que Lionard Kindelán está en dominicana pero casi nada se conoce de como le va, aunque no es secreto que su objetivo es seguir el camino rumbo a las Grandes Ligas, confiado en que su apellido y condiciones llame la atención de algún scout, pero el apellido no bastará.
El hijo del jonronero histórico de la pelota cubana, Orestes Kindelán (487), mostró su casta en la liga nacional sub 23 años, donde en la cuarta temporada de esta serie de desarrollo lideró los jonrones y empujadas con 11 y 45 respectivamente.
Algunos colegas en la islã comentaban- incluso con certeza- de que Lionard sólo había salido por unos días y que estaría a tiempo para entrenar y sumarse a su equipo Santiago de Cuba para la quinta temporada de la pelota sub 23. Error por esa via. Nada de eso ocurrió, y lo que sí es cierto es que oficialmente causó baja de la liga.
Su salida legal hacía dominicana le permitirá retornar a Cuba cuando lo desee-cosa que dudo mucho- y volver a ganarse un puesto dentro de la nomina de Santiago, si las autoridades deportivas y beisboleras de su província y la Comisión Nacional no ponen objeción alguna, cosa que también dudo mucho.
Conocemos casos de jugadores consagrados de la islã que de manera legal viajaron y gestionaron contratos en otras ligas, y una vez que regresaron y pidieron volver a jugar con sus equipos, recibieron la negativa tajante como respuesta. Si no preguntenle a Michel Enriquez, el Super 12 de la pelota cubana, y a Joan Carlos Pedroso. Por lo menos Michel, ayudado por el creciente reclamo popular, pudo reforzar a Pinar del Río.
Personalmente creo que eso de regresar a la pelota cubana no va a ocurrir com el hijo de Kindelan porque seguramente no quiere mirarse en el espejo de su padre y de muchos otros de esa generación de peloteros extraclases que ya muy poços recuerdan, y que hoy unicamente les queda como capital las vitrinas llenas de trofeos, medallas y diplomas, en tiempos difíciles donde también es vital mantener un buen average económico.
Entonces Lionard- que ha hecho prácticas de bateo en campos de entrenamiento de dominicana,pero desconocemos en que terreno- meditó y concluyó que desde allí y a sus 21 años, está mas cerca de entrar en alguna organización que de volver a jugar en el “Guillermón”, el cuartel general de su equipo Santiago.
Pero él no es um caso aislado. Otros hijos de excelentes jugadores cubanos, antes, cambiaron el home club de la isla por el visitador de cualquier parte, empujados por las practicamente nulas opciones de algun contrato ventajoso y no verse reflejados en el ocaso de sus carreras en el espejo de sus progenitores. Ahí están Yulieski, su hermano Lourdes Jr. y Miguel Antonio Vargas, entre otros más.
Cierto es que estamos indagando pero aun no tenemos reportes del trabajo ni del paradero de Lionard en la vecina isla,pero sí sabemos que está entrenando duro y puliendo deficiencias ténicas que se arrastran de las academias cubanas, fundametalmente por la falta de buenos técnicos y preparadores.

 

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